La vida asalariada me despieza

hands-105455_960_720Yo que ando siempre dándole vueltas a todo, le di muchas vueltas también a lo que es la maternidad.

Miro con envidia a esas mujeres famosas recién paridas, sin rastro de embarazo, ni del parto en sus cuerpos y caras. O cuando salen a la calle bien peinadas y con tacones, sus hijos/as de unos 3 años, vestidos/as a conjunto de ellas y siendo llevados de la mano como si caminaran por una pasarela. Sin coger nada del suelo, sin pedir que le compren algo en cada tienda por la que pasan, sin dejarse caer a suelo llorando porque ya no quiere caminar más y quiere que lo cargues en brazos el resto del camino.

Pero luego pienso “que incómodo debe ser intentar estar siempre perfecta para los ojos que las miran y las juzgan”.

Me pregunto si estas madres tienen tiempo de contarles cuentos a sus hijos cada noche en su cama o comer palomitas viendo dibujos, sin prisas. Mujeres que se permiten criar en paz, sin nadie que les diga que tienen que salir a la calle a luchar por defender su rol de mujer moderna.
Una Madre que pueda coger a su hijo/a en brazos cada vez que llore sin nadie que le diga que lo está mal criando.
Una Madre que le da el pecho a su hijo/a hasta la edad que a ambos les apetezca.
Una Madre que meta a su hijo/a en su cama matrimonial y duerma plácidamente cada noche, porque su hijo/a no llora buscándola desesperadamente, solo/a, en una habitación oscura. Después de haber estado nueve meses al calorcito de los latidos del corazón de su mamá.

Una mamá moderna no tiene tiempo para esto, para el amor sin límites, para el amor sin horarios.
Una mamá moderna se convierte en un segundo papá. Altas horas fuera de casa en un trabajo, luchando por no ser diferente al rol masculino para poder encajar en una sociedad patriarcal. Una mamá que no tiene tiempo para hablar de sentimientos ni emociones con su hijo/a, porque ni siquiera sabe dónde están los de ella.

Hemos deshumanizado la maternidad a cambio de una vida asalariada.

Somos mujeres despiezadas luchando por encajar en un patrón masculino. Igualdad de roles profesionales y sociales. ¿Pero y qué pasa con los familiares?

¿Qué pasa con nuestra naturaleza femenina? ¿Qué pasa con las necesidades de nuestro cuerpo?

“Ahora que hemos recuperado la dignidad, recuperemos nuestra sexualidad y nuestra maternidad”

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