La influencia del Padre

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Cuando una mujer no sana la herida de niña con su Padre, ésta sigue abierta dentro de ella.

Espera la aceptación de su Padre o en su defecto, de los hombres en general con los que se relaciona.
Un jefe (la autoridad) que no le trata bien, que no la valora. Relaciones de parejas tóxicas (maltrato).
Nuestra parte masculina toma posición predominante en nuestra dualidad (lado femenino lado masculino que tenemos los seres humanos). Nosotras mismas como mujer nos desvalorizamos con actos y comentarios denigrante a nosotras mismas y a las mujeres en general, tenemos trastornos menstruales, enfermedades en los órganos pelvianos, etc.

No nos valoramos, no nos sentimos reconocidas. Buscamos aprobación de nuestro Padre constantemente, que se sienta orgulloso de nosotras para sentirnos satisfechas.
Muchas veces existe una lucha interna por no sentirnos valorada por nuestro Padre.
Tenemos su desprecio por no ser como él quiere, no nos reconoce nada de lo que somos o hacemos. Intentamos agradarle constantemente o enfadarnos con él porque no nos presta su atención.

Esta relación se refleja en nuestra autoestima, en el miedo que nos paraliza, que no nos deja actuar. Dicen que nuestra alma es la que elige a la familia a la que venir para su propia evolución y así llevar a cabo su propósito en esta vida.
Pero nosotras preferimos quedarnos enganchadas en el dolor, en el sufrimiento, en querer que él cambie para nosotras superar la herida.

Pero esto puede cambiar. Nosotras tenemos el poder de cambiarlo. Podemos sanar esta herida de nuestro interior perdonando a nuestro Padre y a nosotras mismas. Abrazar a esa niña herida.

Sintiendo que supo hacerlo lo mejor que pudo, que él también es un niño herido. Un niño que ha tenido vivencias traumáticas, un niño que tuvo que tomar la decisión de apartar el amor de su corazón para no sufrir, que tal vez un día tuvo que dejar volar a su espíritu lejos y nunca más lo supo llamar. Y así creció sin permitirse sentir ni expresar sus emociones. Ignorando el daño que esto te ha podido causar.

Lo sé eras sólo una niña, pero es ahí donde a las personas se les abren las heridas.
Una niña que le representa a su niño herido, una niña inocente y pura, llena de amor. Su Espejo, en el que no se quiere reflejar y por eso la rechaza inconscientemente.

Tal vez tu padre ya sea mayor, o ya no está. Envuélvelo en una llamarada de luz llena de amor. Para que él pueda llenarse del amor que le falta. Y así tú puedas sanarte a través de él.

Eres maravillosa y perfecta tal y como eres. Acepta como eres y lo que haces. Reconócete a ti misma para que puedas andar con fuerza en tu vida, con seguridad. Para que seas la Madre y mujer que quiera ser

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